Snoopy, uno de los personajes más queridos de la cultura popular, nació de un recuerdo profundo: Spike, el perro de la infancia de Charles Schulz. Este mestizo blanco y negro, inteligente y sensible, acompañó al joven dibujante en sus primeros pasos creativos. Sus juegos, rutinas y silencios compartidos dieron forma al carácter curioso, soñador y entrañable del Snoopy que el mundo conoció décadas después.
La historia entre Schulz y Spike revela que, a veces, los lazos más simples —la amistad entre un niño y su perro— pueden transformarse en iconos que trascienden generaciones.