Santiago Astraín Castro: el sanfernandino que llevó la comunicación chilena al espacio

Nacido en San Fernando el 25 de diciembre de 1918, en plena era dorada de los trenes y la poesía, Santiago Astraín Castro no solo fue testigo de una época de grandes transformaciones: fue protagonista de una revolución silenciosa que conectó al mundo desde lo más alto del cielo.

Hijo de Santiago Astraín Herveux y formado en el histórico Liceo de Hombres de San Fernando (hoy Liceo Neandro Schilling), su niñez transcurrió entre calles polvorientas, radios a tubos y libros de ciencia. A los 14 años partió en tren a Santiago, dejando atrás su tierra natal pero llevando consigo una curiosidad que no dejaría de crecer.

Estudió en el INBA y se tituló de Ingeniero Civil Electricista en la Universidad de Chile en 1943. Lo que vino después es parte de la historia grande de la ciencia y la tecnología en nuestro país y el mundo:

Participó en la creación de ENTEL. Impulsó la Red Troncal de Microondas que unió a Chile de Arica a Chiloé. Montó la primera estación satelital de América Latina en Longovilo. Fue representante de Chile en la fundación de INTELSAT, la red satelital internacional. Se convirtió en su primer Secretario General y luego Director General (1973-1983).

Su trabajo permitió que las comunicaciones vía satélite, que en algún momento parecían ciencia ficción, se convirtieran en realidad. En 2001 recibió el Premio Arthur C. Clarke, el mismo visionario que alguna vez profetizó que “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

Un legado desde San Fernando hacia el cosmos

Santiago Astraín falleció en 2008, en Maryland, EE.UU., pero su legado sigue girando alrededor del planeta en cada satélite, en cada llamada internacional, en cada conexión.

Desde el Hotel Estación de San Fernando al cielo más lejano, su historia es un recordatorio de que incluso desde una ciudad pequeña se puede cambiar el mundo.

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